Superman

Héroes y villanos de la Segunda Guerra Mundial

Por muy lejana que nos pueda parecer, los impactos culturales y sociales de la Segunda Guerra Mundial siguen muy candentes. Los esfuerzos propagandísticos revolucionaron la forma de comunicar y convencer, con la psicología humana como epicentro de toda campaña. La radio se convierte en un elemento clave de comunicación política y propagandística. No hay medio de comunicación que se salve de mensajes políticos. En ocasiones ocultos, en ocasiones no tanto.

El cine no queda exento de la propaganda. Los Estados Unidos cuentan con una filmografía amplia que data de la Segunda Guerra Mundial. Hollywood produjo toda serie de películas para convencer a los ciudadanos de quienes eran los buenos. Desde la ficción y el drama, películas como Casablanca Objetivo Birmania, refuerzan la visión patriótica y la resistencia de los americanos. Pero los documentales no se quedaban cortos. Usando imágenes estratégicamente montadas y locutadas, pizas como Why we fight? explicaban a sus ciudadanos quienes eren los buenos, y quienes los malos. 

Pero esto no queda aquí. Las consecuencias fílmicas de esta guerra van más allá de la propaganda durante la guerra. Era necesario justificar no solo la guerra, si no también sus consecuencias.

Hiroshima y Nagasaki

Durante agosto de 1945, Estados Unidos lanzó dos bombas nucleares en Japón. Es la única vez en la historia en la que se hayan utilizado bombas atómicas en una guerra. El 6 de agosto, Hiroshima sufrió el primer ataque atómico, sin previo aviso. El coste fueron más de 70000 vidas civiles en el momento del impacto, y se calcula que más de 100000 personas fallecieron posteriormente a efectos de la bomba. Esto pudo haber sido por falta de atención médica en el momento del impacto, o en los años posteriores a causa de la radiación. Dos días después, el 9 de agosto, estalló otra bomba en Nagasaki. Unas 40000 personas murieron de inmediato, y el total de vidas pérdidas a causa de la bomba podrías ascender hasta el doble.

Bombardeo de Hiroshima
Bombardeo de Hiroshima

Los héroes de Estados Unidos

Estados Unidos hizo un gran esfuerzo por alimentar a sus héroes preexistentes durante y después de la Segunda Guerra Mundial. El Capitán América es el perfecto ejemplo de esto. No hay representación más literal del patriotismo heroico estadounidense que un superhéroe con el nombre y la estética del país. Sin embargo, no es el único que se utilizó para limpiar la imagen americana. Durante los años 50, se impulsó mucho la imagen de Superman, y de no de manera inocente. Superman es la imagen de la radioactividad positiva. El planeta Krypton, hogar de Superman, se caracteriza por su radioactividad. Y esto nos deja con un superhéroe altruista del que depende la población como lo es Superman. Durante esta década se profundizó mucho en la mitología de la serie y se introdujeron otros personajes como Krypto el superperro.

Héroes Superman
Superman

Los villanos de Japón

La sociedad japonesa, por el contrario, quedó devastada por la Segunda Guerra Mundial. Las bombas atómicas son un momento muy oscuro para su historia, y esto se ve reflejado en sus villanos. El villano de la radicación por excelencia es Godzilla. Godzilla es un personaje ficticio que se ve afectado por la radiación y el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki. A pesar de los intentos de contener a la bestia, esta solo consigue hacerse más grande y fuerte. La lista de poderes de este villano es larga, y ampliamente relacionada con la radiación, y sus debilidades son escasas. Godzilla destruye todo aquello su paso, y es causante de mucha muerte y caos con difícil retención. Y es que eso fue la radiación para Japón. La radiación fue caos, fue destrucción, fue pérdida de vidas inocentes. No fue una salvadora, bandera del país, fue dolor. Como lo fue Godzilla.

Godzilla Villanos
Godzilla

En ocasiones las narrativas propagandísticas se encuentran mucho más ahondadas en la cultura de lo que pensamos. La propaganda no son solo carteles diciendo quiénes son los buenos y quiénes son los malos. La propaganda se hereda de unas generaciones a otras, de herida en herida y buscando un consuelo y una respuesta al pasado histórico. Y el primer paso para desmontarlas, es aprender a reconocerlas.

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