Las mujeres que gritan con la voz callada

Autora: Loli Fernández

Mi abuela y mis antepasadas siempre me han enseñado que la vida es una constante lucha, la lucha por sobrevivir en un sistema capitalista siendo una mujer de clase baja, la lucha por tu familia, por ser escuchada, la lucha por tener los derechos que todos los demás tienen. 

Me presento, soy Loli y soy una mujer gitana — romaní si lo prefieres, — de clase media — si eso existe — de 21 años, y, aunque muchos lo vean como algo imposible, sí, soy gitana y feminista. Para mí hubiese sido imposible no ser feminista cuando todas las figuras que me han enseñado a luchar, a levantarme y alzar la voz han sido mujeres, mujeres gitanas. 

El 8M se celebra el día de la mujer trabajadora, en diversas partes se reivindica la lucha feminista, se le da voz a las mujeres… Pero ¿qué pasa con las mujeres gitanas? ¿Dónde está nuestra voz? La verdad es que por mucho que gritemos jamás somos oídas porque nuestras voces están silenciadas por dos voces — desgraciadamente — demasiado fuertes: el patriarcado y el antigitanismo, el racismo contra los gitanos que es tan fuerte y está tan arraigado en el estado español que forma parte de la mente de la mayoría de payos españoles — no solo de los españoles, pero empecemos con la autocrítica. Los estereotipos contra los gitanos y gitanas son tan fuertes que el odio hacia nosotros está, de alguna manera, justificado y normalizado. ¿Cuántas veces hemos tenido que escuchar lo de “No soy racista pero…” y justo después de esa frase en la mayoría de ocasiones se incluye un “los gitanos”? Todo el mundo sabe que el racismo está mal, pero por alguna razón el racismo contra los gitanos no se ve tan mal. Se justifica con un “es que un gitano me robó la bici”, “mis vecinos gitanos son insufribles.” Como si generalizar sobre una etnia completa no fuese racista. ¿Por qué cuando un payo hace algo malo es solo culpa de él, pero cuando lo hace un gitano se nos nombra a todos los gitanos cómo si fuese la culpa de todos? ¿Por qué se nos señala y se nos silencia? ¿Por qué nuestra historia y nuestra lucha no está en los libros de historia como las demás?

Manifestación contra el racismo. Madrid, Noviembre de 2018. Kale Amengue.

Si ya es difícil ser mujer en este mundo en el que el patriarcado impera, el machismo mata y las desigualdades son tantas mientras no se nos escucha por ser mujeres, imagina ser una mujer gitana, que no es solo silenciada por el patriarcado, el mansplaining, y todo lo demás que oprime a la mujer en sí, sino que además es silenciada por otras mujeres que deberían ser sus compañeras y apoyo, silenciada y juzgada por personas que se hacen llamar feministas o “aliados” pero que arraigan dentro de sí ese antigitanismo que es tan difícil de sacar de su interior. Parece que no saben, no quieren saber o se han olvidado de que las primeras feministas de la historia fueron las mujeres racializadas, entre ellas las gitanas, que nada de esto podría ser posible sin nosotras. 

El feminismo que segrega, que discrimina y que señala, no es feminismo de verdad. 

Sin nosotras no hay feminismo. 

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