Los Bridgerton y el feminismo del S.XIX

La serie estrenada el pasado 25 de diciembre en Netflix se desarrolla en plena Regencia y se ambienta en la alta sociedad londinense, dónde las mujeres desafían al patriarcado y luchan por la información

“Bridgerton” es una serie creada por Chris Van Dusen y producida por Shonda Rhimes, basada en las novelas de Julia Quinn.  Ambientada en las condiciones de la alta nobleza londinense del S. XIX, la serie se basa en la vida de la familia Bridgerton y concretamente en Dafne, su cuarta hija. Cada uno de los miembros de esta familia, formada por ocho hermanos y una madre viuda, luchará por lo que quieren ser con sus favorables o desfavorables condiciones.

Sí, condiciones que favorecen o desfavorecen el desarrollo de su camino por el simple hecho de ser hombre o mujer. Es por ello que, las mujeres de la familia una vez cumplen  determinada edad, deben ser presentadas a la sociedad para poder aspirar al matrimonio. Sin capacidad de elección, las familias lanzan a sus hijas al mercado como si de objetos se tratase. Su objetivo es conseguir que un caballero se fije en ella, le pida matrimonio y pueda cumplir con su papel de esposa y madre en la sociedad.

Encontramos a Dafne, protagonista de la serie y cuya aspiración es el matrimonio de amor verdadero. Por otro lado, su hermana menor Eloise, que cuestiona constantemente el rol de la mujer, las ventajas que como mujer no posee y por qué se debe fingir estar de acuerdo con una perfecta decisión para su futuro de la que ella no ha sido partícipe.

A pesar de que cada uno de los personajes de la serie es producto del patriarcado, las mujeres deciden desafiar las normas. Dafne, que sí que desea aspirar al matrimonio, se enfrenta a su hermano mayor Anthony. Lo hace reclamando el poder de decisión del que él cómo hermano mayor se apropia, rechazando que cuestione su juicio y reafirmando que ella es totalmente capaz de elegir con quién, cómo y por qué tomar las decisiones sobre su futuro.

La serie relaciona el empoderamiento femenino con la información. Es así como Dafne denuncia la nula educación sexual que su familia y la sociedad le han proporcionado a lo largo de su vida. Su educación sexual depende de la información que le proporciona su pareja. La cual, aunque actúa desde la bondad, no le informa. Cuando ella investiga y logra informarse y entenderlo, rechaza el comportamiento de su madre durante toda su vida y que su sexualidad deba depender de un hombre. Por ello, se empodera y decide sobre su futuro como madre, recalcando a su pareja que podrá ser feliz en su maternidad con o sin él.

Lejos de todo el empoderamiento femenino desarrollado en una fuerte sociedad machista, esta serie no deja de ser producto patriarcal. La fascinación que a muchos provoca este drama, no deja de ser la prueba de que mucho queda por profundizar en el discurso y avanzar desde dicho momento hasta hoy en día.

 Siempre será una lucha por la igualdad, por la información o por los derechos, por el respeto y la capacidad de decisión que todo ser humano debe tener sobre su vida.

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